Suehiro Maruo nos abre las puertas del ‘Infierno embotellado’

[por Alberto Carlos]

Lo que nos gusta una buena antología de relatos. Creo que no hay año en el que no caigan un buen puñado de estos, ya sea en forma literaria o en el noveno arte. ECC, en su plan de ir publicando diversas obras de manga algo más adulto ha publicado la segunda de las obras de Suehiro Maruo que tienen en su poder: ‘Infierno embotellado’.

Si con ‘La extraña historia de la isla Panorama’ Maruo nos presentaba una adaptación de Rampo, en ‘Infierno embotellado’ nos encontramos con tres adaptaciones y un manga original en el que el enfant-terrible se adentra en las miserias humanas, las tentaciones más oscuras del ser y lo que tenemos en nuestro interior.

Así, ‘En infierno embotellado’ (original de Yumeno Kyûsaku) nos encontramos con la historias de dos hermanos náufragos en una isla desierta y la bajada al instinto primitivo que conlleva narrado a través de una serie de mensajes en una botella. ‘La tentación de San Antonio’ recoge y moderniza un capítulo del texto sobre San Antonio, realizado por San Atanasio, y su lucha por huir del diablo tentador.

En ‘Kogane-mochi’, una obra clásica del rakugo de San’yûtei Enchô donde se habla del plan maquiavélico de lograr hacerse con la fortuna de un tacaño ciego; mientras que ‘Pobre hermanita’, nos cuenta la historia de supervivencia en las calles de una chica y su hermano discapacitado.

Suehiro Maruo afronta esta obra como muchos de sus otros mangas: asumiendo que somos miserables y que de esta miseria sale todo tipo de cosas. Eso en el apartado de guion. En el de dibujo nos encontramos con sus ya reconocibles trazos, con su falta de pudor a la hora de enseñarnos el cuerpo humano, los desperfectos del físico, los horrores inimaginables con los que lidiamos. Planchas en las que vida y muerte se funden hasta el punto en el que son indistinguibles el uno del otro…

En líneas generales, ‘Infierno embotellado’ hace honor al título del primero y excelente relato ofreciéndonos particulares infiernos en cada uno de ellos. Maruo es un narrador soberbio y aquí se muestra más que espléndido, otorgando a esta colección de obras la estética necesaria para que brille con luz propia.

En Papel en blanco | ‘La extraña historia de la isla Panorama’